Ideas de tatuajes

Tatuajes de cruz: significado, tipos y dónde ponerla

Por Actualizado el

Dos líneas que se cruzan y cargan más lecturas que cualquier otro símbolo: fe, luto, herencia, pertenencia, y a veces las cuatro juntas. Es una forma vertical que se lee mal girada, y en la mano se borra más rápido que en el resto del cuerpo.

Toca cualquier diseño para verlo sobre tu propia piel en el simulador, sin registro.

Esta serie de 35 diseños de cruz, en cifras

Estilos representados
ilustrativo (15), tradicional (3), acuarela (3), geométrico (3), puntillismo (2), ornamental (2)
Negro y gris frente a color
63 % en negro y gris, 37 % a color
Casi siempre dibujado junto a
hoja, rosa, enredadera, pájaro

Contado sobre los 35 diseños que aparecen en esta página. Todos se dibujaron para InkCraft; ninguno está copiado ni reposteado. Puedes citar estos datos enlazando a esta página.

Qué significa un tatuaje de cruz

La cruz es el símbolo más tatuado que existe y el menos específico. Aquí la lectura por defecto es católica: la cruz de la cabecera de la cama, la que una abuela traza en la frente del nieto al despedirse. Pero dos barras solas no dicen de qué fe hablan; la forma hace el trabajo. La latina, con el brazo de abajo más largo, es la fe dicha sin adornos. El crucifijo, con el cuerpo de Cristo, es católico, porque las iglesias evangélicas usan la cruz vacía. La ortodoxa lleva tres travesaños, el de abajo inclinado. La celta suma un anillo y un entrelazado que se lee como herencia antes que como religión: es la de los cruceiros de piedra de los caminos de Galicia. Y la de Jerusalén, una grande con cuatro chicas, es la de los peregrinos.

Hay una cruz de este lado del Atlántico. El negro y gris de línea fina nació en las cárceles de California en los años setenta, con una sola aguja, y lo sacaron a la calle Freddy Negrete y Jack Rudy en el este de Los Ángeles: la cruz envuelta en un rosario, la cruz junto a la Virgen de Guadalupe. Más vieja todavía es la cruz pachuca de los años cuarenta, una cruz chiquita con tres rayos en la membrana entre el pulgar y el índice, marca de barrio antes que de iglesia. Por eso una cruz pequeña en la mano dice en Ciudad Juárez o en El Paso algo sobre origen que no dice en Madrid.

La cruz de Caravaca es otra cosa: dos travesaños, un pueblo de Murcia donde la leyenda la hace bajar del cielo en manos de dos ángeles en 1232, y en América Latina un amuleto más que una reliquia. Se vende en el Mercado de Sonora con su librito de oraciones, y tatuada, con los dos ángeles sosteniéndola, pide protección contra la envidia y la enfermedad más de lo que declara un credo. En los Andes hay una cruz sin nada de cristiana: la chakana, la cruz escalonada que ya está en la piedra de Tiwanaku, con una lectura de tres mundos que es más del siglo XX que de los incas, y que de Perú al norte de Argentina se tatúa como identidad, no como fe.

Lo que la rodea cuenta tanto como la cruz. Un tallo de rosa la vuelve un recuerdo; un nombre con dos fechas es la cruz del borde de la carretera, la de las animitas chilenas, pasada al antebrazo. El rosario la hace devota; los clavos en el cruce hablan de la crucifixión y no del símbolo; las alas dicen que alguien murió. La cruz rota casi siempre es una fe perdida, no atacada, y la invertida es la de san Pedro, crucificado cabeza abajo, un signo papal que en la calle nadie lee así, y que un buen tatuador te preguntará dos veces. Vacía, queda abierta a lo que tú digas.

De dónde viene el diseño

La cruz es anterior a su sentido cristiano por milenios: marca solar, rosa de los cuatro rumbos, señal de artesano. En Palenque, el Templo de la Cruz que K'inich Kan Bahlam dedicó en 692 muestra una ceiba, el árbol del mundo maya, que los primeros exploradores europeos tomaron por una cruz cristiana; la chakana andina está en la piedra siglos antes de Pizarro. La cruz cristiana tatuada tiene su tradición más vieja en Jerusalén: los peregrinos coptos se llevaban una en el antebrazo desde por lo menos el siglo XVI, y la familia Razzouk sigue estampándola con tacos de madera heredados que tienen siglos. La versión chicana de línea fina llegó en los años setenta desde Los Ángeles, y la celta con entrelazado se puso de moda en los noventa.

Cómo elegir el tuyo

  • Es una forma vertical con una interrupción horizontal, así que pide un campo más alto que ancho y se lee mal si se gira. Si la pones donde la piel se pliega sobre el travesaño, en la sangría del codo o en el doblez de la muñeca, los brazos se deforman con cada movimiento.
  • La simetría aquí no perdona. Una rosa absorbe un trazo torcido; una cruz no, porque el ojo sabe exactamente cómo debería verse. Por eso una línea más gruesa y más simple suele ganarle a una fina y recargada, y por eso una cruz chueca es lo primero que la gente nota y lo último que perdona.
  • El entrelazado celta necesita ser continuo, sin cabos sueltos, y por debajo de unos ocho centímetros pierde el tejido de arriba y abajo que lo hace legible: quince es lo razonable. Los dos ángeles de la cruz de Caravaca son figuras, y una figura con cara pide diez centímetros o más para no volverse un borrón.

Tamaño, precio y zona del cuerpo

Qué tamaño tiene y cuánto cuesta

Una cruz de línea simple, de cinco a ocho centímetros, se hace en menos de una hora y suele quedar en el mínimo del estudio. Si lleva rosario, nombre o fechas, pasa a ser un trabajo de letras y sube a dos horas. Una celta con entrelazado o una ornamental es otro oficio: el tejido se dibuja con precisión antes de que la aguja toque la piel, así que cuenta con quince centímetros como piso y varias horas, buena parte de ellas dibujando. Una Caravaca con ángeles ronda la media jornada.

Dónde queda bien y cuánto duele

El antebrazo, por dentro y a lo largo del hueso, es el campo clásico y de los que menos duelen; la cara externa del brazo también la sostiene vertical. El centro del pecho y la columna entre los omóplatos sirven para una grande y simétrica, y los dos arden por el hueso. Una cruz chica detrás de la oreja o al costado del cuello molesta más de lo que su tamaño sugiere. En la mano y los dedos se difumina antes que en cualquier otro sitio.

Qué preguntarle a tu tatuador

  • Qué proporciones va a usar, latina, celta, ortodoxa o de Caravaca con dos travesaños, porque la relación entre los brazos cambia la lectura completa.
  • Si va en la mano o en un dedo, cómo espera que se vea a los dos años y si el retoque entra en lo que cobra.
  • Si es un recuerdo, dónde va el nombre, sobre el travesaño o bajo el pie, y las fechas: una cruz dibujada para llevar texto tiene otras proporciones que una sola.

Los precios cambian mucho según la ciudad y el tatuador; tómalos como duración de sesión, no como presupuesto, y cuenta con un mínimo de estudio en cualquier pieza pequeña.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa un tatuaje de cruz?

Fe, en la lectura por defecto de cualquier país de habla hispana, pero la forma afina el mensaje: la latina es la fe dicha sin más, el crucifijo es católico, la celta habla de herencia, la de Caravaca pide protección, una con nombre y fechas es un duelo. Dos barras vacías se quedan abiertas a lo que tú les pongas, y para mucha gente ese es justo el punto.

¿Qué significa la cruz de Caravaca tatuada?

Protección. Es la cruz de dos travesaños de Caravaca de la Cruz, en Murcia, con una reliquia de la Vera Cruz detrás, y en México, Colombia o Venezuela funciona como amuleto contra la envidia, el mal de ojo y la enfermedad más que como declaración de fe. Tatuada suele llevar los dos ángeles de la leyenda sosteniéndola, y esos ángeles son los que fijan el tamaño mínimo.

¿Qué significa una cruz entre el pulgar y el índice?

Es la cruz pachuca, una cruz chiquita con tres rayos que los pachucos de Los Ángeles y El Paso se hacían en los años cuarenta como marca de pertenencia al barrio. De ahí pasó al negro y gris chicano y a media frontera. Hoy mucha gente la elige solo por estética, pero en el norte de México y el suroeste de Estados Unidos todavía se lee como origen.

¿Es una falta de respeto tatuarse una cruz?

En sí misma no: los peregrinos cristianos llevan cruces en el antebrazo desde hace siglos, y en Jerusalén siguen haciéndoselas. Donde hay opiniones encontradas es en el lugar, porque algunas tradiciones rechazan una imagen religiosa por debajo de la cintura, y en la cruz invertida, que en la calle se lee como provocación aunque en la iconografía sea la de san Pedro. Decide qué crees antes de decidir dónde.

¿Cómo veo si una cruz me queda mejor en el antebrazo o en el pecho?

Colocando la misma cruz en los dos sitios sobre una foto tuya y mirándola girar. El simulador de InkCraft lo hace desde el navegador y en 3D, sin crear cuenta, y lo que más conviene revisar es si el campo que elegiste deja la cruz vertical o la inclina: una cruz un poco girada se nota más que una un poco chica.

Míralo en tu piel antes de decidir

InkCraft coloca cualquiera de estos diseños sobre una foto tuya, ajustado y envuelto a la zona que elijas, para que lo juzgues antes de que sea permanente.

O pruébalo primero en el navegador: gratis, sin descargar nada