Ideas de tatuajes

Tatuajes de enredadera: diseños que envuelven el brazo

Por Actualizado el

Crece agarrándose a lo que encuentra, y ese es su significado: la persistencia que admite necesitar apoyo. En la piel se planea al revés que cualquier otro motivo: primero el brazo que va a rodear, y solo después el dibujo, trazado a mano alzada sobre esa curva.

Toca cualquier diseño para verlo sobre tu propia piel en el simulador, sin registro.

Esta serie de 35 diseños de enredadera, en cifras

Estilos representados
tradicional (10), ilustrativo (6), lineal (5), puntillismo (4), acuarela (2), neotradicional (2)
Negro y gris frente a color
60 % en negro y gris, 40 % a color
Casi siempre dibujado junto a
hoja, rosa, flor, corazón

Contado sobre los 35 diseños que aparecen en esta página. Todos se dibujaron para InkCraft; ninguno está copiado ni reposteado. Puedes citar estos datos enlazando a esta página.

Qué significa un tatuaje de enredadera

Ninguna enredadera se sostiene sola: trepa, y para trepar necesita un muro, un árbol, una reja. Ese es el significado que la separa de cualquier flor: no el crecimiento en abstracto, sino la persistencia de quien reconoce que salió adelante agarrado a algo, a una familia, a una fe, a una ciudad. En México la trepadora que todo el mundo tiene en la cabeza es la bugambilia, la de las paredes de Oaxaca y de San Miguel de Allende, y una enredadera con esas brácteas magenta de papel habla de una casa concreta, casi siempre la de la infancia.

La hiedra dice apego, y lo dice con autoridad: quien ha intentado arrancar una de una pared sabe que se lleva la pintura y un pedazo de muro con ella. Los griegos la consagraron a Dioniso, que la lleva en la corona y enrollada en el tirso, y los romanos se ponían coronas de hiedra en los banquetes convencidos de que evitaban la borrachera. En las bodas inglesas del siglo XIX se ponía hiedra en el ramo por la misma razón, la fidelidad, y una hiedra tatuada sigue leyéndose como un compromiso con alguien. La vid es otra planta y otra frase: abundancia, celebración, el descontrol que viene con el vino, y a la vez, en el Evangelio de Juan, la vid verdadera de la que dependen los sarmientos. Un racimo y una copa la vuelven dionisíaca; una cruz o un cáliz la devuelven a Juan.

América tiene una enredadera propia con lectura católica. La flor de la pasión, la de la granadilla y el maracuyá, es una trepadora que los misioneros españoles del siglo XVI leyeron como un catecismo: los tres estigmas eran los clavos, los cinco estambres las llagas, la corona de filamentos la corona de espinas. Una enredadera de pasionaria es de las pocas formas de llevar la Pasión sin una cruz, y en Colombia y Perú se reconoce a primera vista. La variante con espinas dice algo distinto y más duro: que hubo un vínculo que se enredó tanto que no se podía soltar sin sangrar, una pareja o unos años que sostuvieron y lastimaron a la vez. Es la enredadera que más se elige después de una ruptura, y conviene pedirla con las espinas a la vista para que no se lea como un adorno floral.

La vuelta completa al brazo o al tobillo tiene su propio significado, independiente de la planta: el brazalete. Una enredadera que rodea la muñeca o el tobillo y se cierra sobre sí misma habla de algo que no termina, y fue la respuesta femenina al brazalete tribal de los años noventa, la pulsera de hojas en el tobillo de entre 1995 y 2005. Hoy se pide más en línea fina y subiendo por el antebrazo, pero la idea es la misma: un anillo que se lleva puesto.

De dónde viene el diseño

Antes de llegar a la piel, la enredadera pasó siglos en los bordes: en los capiteles de acanto de Grecia y Roma, en los márgenes de los manuscritos románicos, y en las décadas de 1870 y 1880 en los papeles tapiz de William Morris, cuyos tallos repetidos copian todavía los tatuadores ornamentales. En México tiene otra genealogía: los bordados de Tenango, que las bordadoras otomíes de Tenango de Doria, en Hidalgo, empezaron a vender en los años sesenta, cubren la tela de tallos que enlazan aves, venados y flores, y más de un tatuador mexicano dibuja hoy enredaderas con esa lógica de un solo trazo continuo. La pulsera de hiedra en el tobillo, por su parte, llegó con la línea fina de los noventa y sobrevivió al brazalete tribal con el que compartió década.

Cómo elegir el tuyo

  • Pide que la tracen a mano alzada sobre tu brazo, con marcador, antes de hablar de esténcil. Un tallo que baja por un antebrazo tiene que girar donde gira el hueso y abrirse donde el músculo se ensancha, y ninguna lámina dibujada sobre una mesa sabe dónde están esas curvas en tu cuerpo.
  • Lo que limita el tamaño no es el tallo, que se dibuja igual a dos centímetros que a veinte, sino las hojas: por debajo de unos cinco centímetros la nervadura de una hoja de hiedra se funde en una mancha. Una enredadera chica, la que va detrás de la oreja o en el tobillo, se pide con hojas de silueta y una vena central, nada más.
  • Piensa en el lado que no ves. Una vuelta completa tiene una cara trasera que tú solo verás en el espejo y los demás verán siempre, y la enredadera tiene que resolverse ahí igual de bien: dónde nace, dónde se cruza consigo misma y dónde termina.

Tamaño, precio y zona del cuerpo

Qué tamaño tiene y cuánto cuesta

Una enredadera corta que asoma detrás de la oreja o baja por la muñeca se queda en el mínimo del estudio o en una hora. La vuelta completa al antebrazo o a la pantorrilla es entre media jornada y una entera, y una parte grande de ese tiempo no es aguja, sino marcador: trazar la planta sobre tu brazo, borrar y volver a trazar hasta que sigue la curva. Sumarle flores, racimos o pájaros la manda a una segunda sesión.

Dónde queda bien y cuánto duele

Prácticamente donde quieras: el antebrazo es el más pedido porque el tallo puede bajar de codo a muñeca, el tobillo es el clásico, las costillas le dan una subida larga y la columna un tallo recto con hojas a los lados. También sirve para unir tatuajes sueltos en una manga. Duele más en las costillas y en la cara interna del tobillo, donde el hueso queda justo debajo.

Qué preguntarle a tu tatuador

  • Cuánto tiempo de la cita va a dedicar a trazarla con marcador sobre tu brazo antes de tatuar; si la respuesta es ninguno, busca otro estudio.
  • Dónde nace el tallo y dónde termina, y qué pasa en la cara interna del brazo, que tú no ves y los demás sí.
  • Qué planta es, con nombre, hiedra, vid, bugambilia o pasionaria, y cuántas venas le va a dejar a cada hoja al tamaño que elegiste.

Los precios cambian mucho según la ciudad y el tatuador; tómalos como duración de sesión, no como presupuesto, y cuenta con un mínimo de estudio en cualquier pieza pequeña.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa un tatuaje de enredadera?

Crecimiento que se apoya en algo para subir, y por eso persistencia con humildad: la planta no niega que necesitó un muro. La hiedra suma apego y fidelidad, la vid abundancia o la vid verdadera del Evangelio, la pasionaria la Pasión de Cristo y la bugambilia una casa mexicana. Con espinas, habla de un vínculo que sostuvo y lastimó al mismo tiempo.

¿Conviene que la enredadera le dé la vuelta al brazo?

Sí, y es donde este motivo se ve más vivo, porque el tallo hace lo que haría en un poste. La condición es que se trace sobre tu brazo con marcador, con el tatuador dando vueltas alrededor de ti, y no sobre una hoja de papel: la cara interna del codo estira cualquier dibujo plano. Reserva tiempo para ese trazado, que puede ser la mitad de la cita.

¿Qué diferencia hay entre hiedra, vid y enredadera de flores?

La hiedra tiene hojas de tres o cinco puntas y no da flor que valga la pena dibujar; habla de fidelidad. La vid lleva racimos y hojas lobuladas, y habla de vino o de fe según lo que la acompañe. Las trepadoras con flor, campanillas, bugambilia, pasionaria, jazmín, dicen lo que diga su flor. Nómbrala: el tatuador dibuja tres plantas distintas.

¿Una enredadera pequeña, detrás de la oreja o en el tobillo, se ve bien con los años?

El tallo sí; las hojas, solo si se simplificaron. Una nervadura completa a dos centímetros suele cerrarse en pocos años hasta dejar una manchita, mientras que una hoja hecha de silueta y una vena central sigue leyéndose. El tobillo además se hincha y roza con el calzado durante la cicatrización, así que ahí una línea sencilla envejece mejor que una detallada.

¿Cómo veo si la vuelta al antebrazo me queda antes de tatuarme?

Con una foto de tu propio brazo. El simulador de InkCraft coloca cualquiera de estas enredaderas sobre esa foto, en 3D y desde el navegador, sin registro, y con eso ves si el tallo cae donde lo imaginabas y si el tamaño es el correcto. No sustituye el trazado a mano alzada del tatuador; sirve para llegar a la cita con la medida decidida.

Míralo en tu piel antes de decidir

InkCraft coloca cualquiera de estos diseños sobre una foto tuya, ajustado y envuelto a la zona que elijas, para que lo juzgues antes de que sea permanente.

O pruébalo primero en el navegador: gratis, sin descargar nada