Ideas de tatuajes

Tatuajes de infinito: significado y diseños fuera del cliché

Por Actualizado el

Un ocho acostado con alguien adentro: un hijo, una hermana, un matrimonio. Lo que se pasó de moda no fue el símbolo, sino la pluma y la palabra love que se le colgaban hacia 2012, y la muñeca, donde suele ir, es la piel que más rápido lo borra.

Toca cualquier diseño para verlo sobre tu propia piel en el simulador, sin registro.

Esta serie de 30 diseños de infinito, en cifras

Estilos representados
ilustrativo (10), minimalist (6), puntillismo (4), lineal (3), blackwork (2), acuarela (2)
Negro y gris frente a color
67 % en negro y gris, 33 % a color
Casi siempre dibujado junto a
pluma, corazón, enredadera, hoja

Contado sobre los 30 diseños que aparecen en esta página. Todos se dibujaron para InkCraft; ninguno está copiado ni reposteado. Puedes citar estos datos enlazando a esta página.

Qué significa un tatuaje de infinito

Nadie se tatúa el infinito por las matemáticas; se lo tatúa por alguien. La promesa que hace es sencilla —esto no se acaba— y la hace con una sola línea que vuelve sobre sí misma, que es lo más barato que puede costar decir para siempre. En las bodas mexicanas ese mismo trazo existe desde hace siglos sin que nadie lo llame así: el lazo, un rosario doble o un cordón que los padrinos colocan sobre los hombros de los novios en forma de ocho para atarlos en un solo círculo que no se abre. Un infinito en la muñeca de un matrimonio de Guadalajara es, lo sepan o no, ese lazo dibujado.

Hay que decir lo otro también: ningún tatuaje de los últimos veinte años carga tanto con una fecha. Entre 2010 y 2014 se hizo por millones, casi siempre con una pluma que se deshacía en pájaros, con un ancla o con la palabra love en cursiva, y esa combinación exacta se lee hoy como el año en que se hizo, no como una idea eterna. El símbolo no tiene la culpa. La tiene la composición, y la composición se cambia.

Lo que envejece bien es lo que solo puede ser de una persona: un nombre escrito con el propio trazo de la curva, una fecha en la cintura del ocho, el pico de un electrocardiograma haciendo de cruce, una flor fina que nace del centro, las iniciales de dos hermanas en cada lóbulo. Las piezas iguales entre madre e hija o entre amigas son la mitad de los infinitos que se hacen, y ahí conviene una diferencia pequeña —un nombre cambiado, un lóbulo distinto— para que cada una sea de quien la lleva y no una copia. Lo liso es verdad para todo el mundo, y por eso, con los años, no es de nadie.

El amor llegó tarde al símbolo. Cuando John Wallis lo dibujó en 1655 era una forma de escribir “infinito” dentro de una fórmula, y durante siglos no significó otra cosa; la eternidad y la pareja se le pegaron mucho después. A quien le gusta por eso le suele gustar seco: trazo geométrico, sin cursiva, o directamente la cinta de Möbius, que da la vuelta sobre sí misma y tiene una sola cara. Y hay una lectura argentina más literaria: Borges pasó la vida escribiendo sobre el infinito, de El Aleph a la Biblioteca de Babel, y un infinito diminuto con una letra hebrea al lado es, en Buenos Aires, un lector antes que un enamorado.

De dónde viene el diseño

John Wallis dibujó el símbolo en 1655, en un tratado sobre secciones cónicas, para no escribir “infinito” con letras, y Jakob Bernoulli le puso nombre a la curva en 1694: lemniscata, de lemniscus, cinta. Que significara eternidad o amor vino después y por otra vía; la imagen antigua de lo que no termina era la serpiente que se muerde la cola, la que ya aparece en la tumba de Tutankamón. En la piel no tiene abuelos: no hay una hoja de flash de 1950 con un infinito, y su llegada se puede fechar casi al mes, entre el auge de la línea fina de finales de los años dos mil y los tableros de Pinterest de 2012, lo que explica que un infinito con pluma diga hoy exactamente cuándo se hizo. El lazo de las bodas, en cambio, cierra ese mismo ocho sobre los novios desde la época virreinal.

Cómo elegir el tuyo

  • Antes de hablar de centímetros, decide qué va a llevar dentro. El trazo solo lo tiene media ciudad; el trazo con un nombre, una fecha, un latido o una flor que le nace del cruce ya es un tatuaje sobre alguien, y ese añadido manda sobre el tamaño: un nombre necesita curva suficiente para leerse.
  • Todo el riesgo está en el centro, donde los dos trazos se cruzan: la tinta se expande un poco cada año, y en un infinito chico ese cruce se cierra y queda un punto negro con dos orejas. Por debajo de cinco centímetros, pide que el cruce quede un poco abierto o que las líneas no se toquen del todo.
  • Acostado es infinito; de pie es un ocho. Por eso va donde la piel se extiende a lo ancho —cruzando la cara interna del antebrazo, siguiendo la clavícula, en la nuca, entre dos costillas— y por eso en vertical, a lo largo del dedo o de la muñeca, tarda un segundo más en entenderse.

Tamaño, precio y zona del cuerpo

Qué tamaño tiene y cuánto cuesta

Pocos tatuajes se terminan antes que este: el trazo liso son veinte minutos de aguja, y lo que pagas es el mínimo del estudio, que cubre el esténcil, el material y el tiempo del tatuador aunque la pieza sea mínima. Con un nombre en cursiva, una fecha o la línea del latido pasa a ser trabajo de letras, que se cobra por el cuidado y no por el área, y suele duplicar el tiempo. Para dos piezas iguales, pregunta si el estudio cobra las dos como una sesión.

Dónde queda bien y cuánto duele

La muñeca interna es donde se pone casi siempre y donde peor envejece: es piel fina, que se mueve todo el día, y borra una sola línea delgada antes que cualquier otra cosa. Aguanta mucho mejor cruzando el antebrazo, siguiendo la clavícula, en la nuca o entre dos costillas. Duele poco en todas ellas, salvo en las costillas, y en el dedo, donde también se ve, casi nunca pasa dos años sin retoque.

Qué preguntarle a tu tatuador

  • Qué diferencia tendrá el tuyo respecto del que ya lleva media ciudad: un nombre dentro del trazo, una fecha, un latido, un lóbulo distinto.
  • Cuánto va a separar los dos trazos en el cruce del centro a tu tamaño, que es el punto donde un infinito chico se cierra primero.
  • Si lleva un nombre, que te enseñe las letras solas antes de curvarlas, porque una cursiva que no se lee derecha tampoco se leerá dentro del ocho.

Los precios cambian mucho según la ciudad y el tatuador; tómalos como duración de sesión, no como presupuesto, y cuenta con un mínimo de estudio en cualquier pieza pequeña.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa un tatuaje de infinito?

Algo que no se acaba, y casi nunca en abstracto: un matrimonio, una hija, una hermana, la madre. Es una sola línea sin principio ni fin, y por eso se usa en pareja o en familia como promesa de permanencia. En México repite además la forma del lazo de boda, ese cordón en ocho que los padrinos ponen sobre los novios, aunque casi nadie lo relacione al elegirlo.

¿Está pasado de moda el tatuaje de infinito?

Lo que se ve viejo no es el ocho, sino su compañía: la pluma que se deshace en pájaros, el ancla con “refuse to sink”, la palabra love en cursiva; ese conjunto se hizo por millones entre 2010 y 2014 y hoy funciona como una fecha de nacimiento. Un infinito con un nombre metido en el trazo, con un latido o dibujado en seco, geométrico, no se parece a aquello ni de lejos.

¿De dónde viene el símbolo del infinito?

De una fórmula, no de una carta de amor. John Wallis lo dibujó en 1655 para no escribir la palabra “infinito” en sus cálculos, y Jakob Bernoulli bautizó la curva como lemniscata en 1694, por una cinta. Que significara eternidad o pareja fue cosa de siglos después, y de otra gente. Si te atrae ese origen, pídelo seco y geométrico, sin cursiva.

¿Un infinito pequeño se ve bien con los años?

Se puede, con dos cuidados. El cruce del centro es donde los dos trazos se juntan cuando la tinta se expande, así que por debajo de unos cinco centímetros conviene abrirlo un poco. Y la zona importa más que en otros diseños: en la muñeca interna y en los dedos se desdibuja rápido; en el antebrazo o la clavícula aguanta mucho mejor.

¿Puedo ver cómo quedaría el infinito con nuestros nombres en mi muñeca?

Sí, y es la mejor manera de decidir el tamaño cuando lleva letras. Sube una foto de tu muñeca al simulador de InkCraft, coloca el diseño y acércalo hasta el tamaño real: si el nombre ya no se lee en la pantalla, tampoco se leerá en la piel, y ahí sabes que hay que subir a la clavícula o al antebrazo.

Míralo en tu piel antes de decidir

InkCraft coloca cualquiera de estos diseños sobre una foto tuya, ajustado y envuelto a la zona que elijas, para que lo juzgues antes de que sea permanente.

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