Ideas de tatuajes

Tatuajes de tigre: significado, diseños y tamaño mínimo

Por Actualizado el

Kuniyoshi lo dibujó peleando en 1827, y esa postura sigue viva en el irezumi y en el flash estadounidense. Y las rayas no se negocian: un tigre de Bengala lleva más de cien, y cada una que el tamaño te obliga a borrar lo acerca más a un puma.

Toca cualquier diseño para verlo sobre tu propia piel en el simulador, sin registro.

Esta serie de 37 diseños de tigre, en cifras

Estilos representados
ilustrativo (11), tradicional (9), lineal (4), neotradicional (3), puntillismo (3), acuarela (3)
Negro y gris frente a color
49 % en negro y gris, 51 % a color
Casi siempre dibujado junto a
calavera, ojo, serpiente, hoja

Contado sobre los 37 diseños que aparecen en esta página. Todos se dibujaron para InkCraft; ninguno está copiado ni reposteado. Puedes citar estos datos enlazando a esta página.

Qué significa un tatuaje de tigre

El tigre es el contrapeso del león. El león es autoridad concedida, rey por cargo; el tigre es poder que no responde ante nadie, solitario, sin manada y, en casi todas las tradiciones, peligroso de tener cerca. Quien se tatúa un tigre pudiendo tatuarse un león suele estar eligiendo justo esa diferencia. Por eso en América Latina “tigre” es el apodo de la bravura: Radamel Falcao es el Tigre en Colombia, Ricardo Gareca lo es en Argentina y en Perú, y en Monterrey los Tigres de la UANL llenan estadios con el felino en el pecho de la camiseta y en los brazos de la afición.

Hay una trampa lingüística que vale la pena conocer antes de pedirlo. Del Sonora ranchero a los Llanos de Venezuela, “el tigre” de los abuelos era el jaguar: los cronistas españoles llamaron tigre al felino americano porque no tenían otra palabra, el tigrero de los Llanos cazaba jaguares, y el partido de Tigre, en Buenos Aires, se llama así por los que se cazaban en su delta. El tigre de rayas es asiático, de Bengala o de Siberia, y llegó a los estudios de este lado por el irezumi y por el flash. Si lo que quieres es el animal de las historias familiares, ese tiene rosetas y no rayas, y es el mismo que vestían los guerreros ocelotl de Tenochtitlan.

En Japón el tigre es un protector ligado al viento y al oeste, uno de los cuatro guardianes, y se dibuja de dos maneras: peleando o bajo el bambú. Nadie pone el bambú por bonito: el tigre se mete entre las cañas cuando llega la tormenta, y por eso un tigre bajo el bambú es un animal aguantando el temporal y no uno a punto de saltar. Es la lectura que más veces se explica al revés. En China el tigre es el rey de las fieras sin discusión, y la marca de la frente se lee como el carácter wang, rey, que es lo que llevan tantos tigres estilizados en un trazo que parece adorno y no lo es. Con una serpiente o un dragón enfrente, el tigre es una imagen de equilibrio: dos fuerzas sostenidas una contra otra, sin ganador.

Borges, que de niño iba a ver los tigres al zoológico de Palermo, escribió que el tigre del poema nunca es el de la selva, y algo de eso pasa en la piel: un retrato realista de tigre de Bengala, con el ámbar del ojo y cada raya en su sitio, es una pieza de admiración, mientras que la cabeza rugiendo del flash tradicional, con las fauces abiertas y la lengua afuera, es una declaración. Las dos son tigres. No dicen lo mismo.

De dónde viene el diseño

El tigre entra en el tatuaje por la estampa japonesa. Utagawa Kuniyoshi publicó desde 1827 sus héroes del Suikoden, guerreros tatuados y bestias en plena pelea, y el irezumi tomó de ahí las poses que sigue usando. Cuando el repertorio japonés cruzó a los estudios de Occidente en el siglo XX, y sobre todo cuando Ed Hardy volvió de aprender con Horihide en Gifu en 1973, el tigre llegó con la postura de combate intacta; por eso el tigre de un brazo en Tijuana y el de una espalda en Osaka se parecen tanto de lejos y tan poco de cerca. La cabeza de tigre rugiendo es del flash de mediados de siglo, de la escuela de Sailor Jerry en Honolulu. El retrato realista, con el ojo ámbar y cada pelo, es cosa de los últimos veinte años y de la escuela de negro y gris que salió del este de Los Ángeles.

Cómo elegir el tuyo

  • Cuenta rayas, no centímetros. Un tigre de Bengala lleva más de cien bandas negras sobre naranja, y cada una necesita su franja de piel limpia al lado para seguir siendo una raya y no una mancha; a quince centímetros de largo caben, a ocho el tatuador empieza a quitarlas y a cinco lo que queda es un puma con ojos de tigre.
  • El tigre japonés nace curvo: Kuniyoshi lo dibujó torciendo el lomo, y el irezumi lo coloca de modo que el cuerpo rodee el brazo o el muslo y la cabeza salga por delante. Puesto sobre una espalda lisa, ese mismo tigre parece una calcomanía; para la espalda o el pecho se elige un tigre de frente, o la cabeza sola.
  • A este animal el color le cambia la vida. Sin naranja, un tigre depende de la cara y del ojo para decir lo que es, y eso exige un dibujo mejor y más grande; con naranja y negro se reconoce desde la otra acera. Es el motivo en el que más vale la pena pagar las sesiones de color, y donde más se nota cuando alguien quiso ahorrarlas.

Tamaño, precio y zona del cuerpo

Qué tamaño tiene y cuánto cuesta

Las rayas fijan el piso: un tigre realista arranca en quince centímetros y una jornada completa, y la cabeza sola del flash tradicional, de diez o doce, en tres o cuatro horas. El color suma sesiones, porque el naranja se asienta por capas sobre el negro y casi siempre se termina en una cita aparte, así que el mismo tigre a color cuesta bastante más que en negro y gris. Un tigre de espalda completa al estilo japonés son meses de trabajo y varias sesiones largas. Uno de línea, pequeño, cae en el mínimo del estudio.

Dónde queda bien y cuánto duele

El brazo por fuera, el muslo y las costillas son los campos del tigre japonés, que necesita curva para que el cuerpo rodee la extremidad y la cabeza asome. Las costillas son la opción dolorosa y muy frecuente, porque la forma les sienta demasiado bien. El pecho y la espalda piden un tigre de frente o la cabeza sola; el pecho cerca del esternón arde bastante, y el muslo por fuera es de lo más llevadero para una pieza de muchas horas.

Qué preguntarle a tu tatuador

  • Si el tigre es japonés o realista, porque son dos oficios distintos y la mayoría de los tatuadores domina uno de los dos, no ambos.
  • Qué hacen el bambú y las barras de viento en la composición, y que te explique qué cambia en el significado si se quitan para ganar espacio.
  • Cuántas sesiones se lleva el color y si el contorno completo queda cerrado en la primera, para que el tigre no viva meses a medio hacer.

Los precios cambian mucho según la ciudad y el tatuador; tómalos como duración de sesión, no como presupuesto, y cuenta con un mínimo de estudio en cualquier pieza pequeña.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa un tatuaje de tigre?

Fuerza que no le debe nada a nadie: el tigre es solitario y no tiene manada ni corona, al contrario que el león. En Japón protege y se asocia al viento; en China es el rey de las fieras y ahuyenta el mal. En América Latina “tigre” es además el apodo del valiente, de Falcao a Gareca, y el que se lo tatúa suele estar diciendo eso de sí mismo.

¿Qué significa un tigre con bambú?

Refugio, no ataque. En la pintura china y japonesa el tigre se guarece entre las cañas durante la tormenta, así que el bambú dice que el animal está aguantando el temporal y no cazando. Es el conjunto ideal para alguien que atravesó algo y salió, y se explica al revés en la mayoría de los estudios; pregúntale al tuyo antes de que lo quite para ganar espacio.

¿Un tatuaje de tigre tiene que ser a color?

No tiene que serlo, pero es el motivo donde el color más se justifica. El naranja sobre negro es lo primero que cualquiera reconoce; en negro y gris el tigre se apoya en la cara y en el ojo, y eso funciona a tamaño grande con un buen retratista. A tamaño mediano, sin naranja, un tigre se confunde con un puma o con un gato enojado.

¿Cuál es el tamaño mínimo de un tigre tatuado?

Para uno realista, unos quince centímetros de largo; por debajo, las rayas se juntan y hay que empezar a quitarlas. La cabeza sola del flash tradicional aguanta en ocho o diez, porque vive de la boca abierta y de dos o tres rayas gruesas en la frente. Un tigre de línea fina de cinco centímetros es posible, pero es una silueta, no un tigre.

¿Cómo pruebo un tigre en mi brazo o en mi muslo antes de tatuarlo?

Con una foto tuya de la zona y el simulador de InkCraft, que coloca cualquiera de estos tigres sobre tu piel en tres dimensiones, desde el navegador y sin cuenta. Es la única forma de comprobar antes de la cita si el tigre japonés rodea el brazo como debe o si, en tu muslo, la cabeza queda mirando hacia donde no quieres.

Míralo en tu piel antes de decidir

InkCraft coloca cualquiera de estos diseños sobre una foto tuya, ajustado y envuelto a la zona que elijas, para que lo juzgues antes de que sea permanente.

O pruébalo primero en el navegador: gratis, sin descargar nada