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Cuidados de un tatuaje: semana a semana

Por Actualizado el

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Lavar con suavidad, hidratar poco, no arrancar nada y esconderlo del sol: los cuidados de un tatuaje caben en una línea. Lo difícil es saber si lo que ves el segundo día, el sexto o el décimo es normal, y de eso trata esta guía.

¿Qué pasa en la piel cuando te haces un tatuaje?

Un tatuaje es una herida controlada con pigmento dentro. La aguja atraviesa la epidermis, la capa exterior que se renueva sin parar, y deja la tinta en la dermis, que no se renueva de esa manera. Ahí está todo el secreto de la permanencia: la tinta que queda demasiado arriba se cae en meses, y la que entra demasiado hondo se corre y se ve borrosa.

Por eso la curación corre con dos relojes, y confundirlos es lo que asusta. La superficie tarda de dos a tres semanas en cerrarse, y todo lo que ves en ese tiempo —supuración, tirantez, descamación, brillo, comezón— pertenece a ese proceso. Por debajo, la dermis sigue acomodando la tinta durante dos a seis meses: no se nota nada, pero la pieza todavía se asienta y suele quedar un poco más suave y pareja que en la tercera semana.

De ahí sale una regla práctica: no juzgues el resultado antes de tiempo. Lo que a las tres semanas parece un hueco en el sombreado o una línea demasiado gris puede emparejarse solo. A los tres meses, mirándolo con luz de día, es cuando decides si de verdad hace falta un retoque.

Los tres métodos de curación, y por qué importa cuál te tocó

No hay una única manera correcta de curar un tatuaje; hay tres, tu tatuador eligió una, y de esa elección depende lo que haces las próximas dos semanas. Mezclar la rutina de un método con la de otro es como se estropean muchos tatuajes nuevos.

La película adhesiva transpirable, la llamada segunda piel, la pone el artista al terminar. La primera se retira a las 12 o 24 horas, se lava, se seca bien y se coloca otra que puede quedarse de tres a seis días. Te quita de encima la parte más fácil de hacer mal, que eres tú. A cambio cuesta más, se despega en articulaciones y zonas con vello, y el plasma que se junta debajo el segundo día parece una emergencia sin serlo; unas pocas personas reaccionan al adhesivo.

El método tradicional usa plástico o un vendaje solo durante unas horas. Después se lava dos o tres veces al día y se aplica cada vez una capa fina de pomada o crema durante unas dos semanas. Sirve donde la película no se sostiene y para quien no tolera el adhesivo, pero depende por completo de que lo hagas bien: dejar el plástico toda la noche y embarrar demasiada crema son los dos errores que más curaciones arruinan.

La curación en seco consiste en lavar y secar sin poner nada, o apenas un poco de crema cuando la piel tira. Hay quien la prefiere con piel grasa o en clima húmedo, pero la costra sale más gruesa y se agrieta, sobre todo en las articulaciones, y sube el riesgo de perder pigmento; pocos tatuadores la recomiendan. Sea cual sea el método, tres reglas no se negocian: manos recién lavadas cada vez que lo toques y ninguna mano ajena, secar a toquecitos con toalla de papel y no con la del baño, y menos producto siempre es mejor que más.

Cuidados de un tatuaje recién hecho: los primeros tres días

La primera noche el tatuaje se comporta como lo que es, una herida abierta. Habrá enrojecimiento más allá del dibujo, calor e hinchazón, que en manos, pies y tobillos puede ser llamativa. Supura plasma y algo de sangre teñidos de tinta, lo cual impresiona la primera vez y no significa nada: lo que ves salir es el sobrante que quedó en la epidermis, no la tinta de la dermis.

Respeta los tiempos que te dio el artista para quitar el plástico o la película. Duerme sobre una toalla vieja o una sábana que no te importe manchar, porque si no el tatuaje se pega a la cama, y esa noche no tomes alcohol, que favorece el sangrado y alarga la supuración.

Del primero al tercer día la supuración se calma y la zona se siente caliente, tensa y como quemada por el sol; muchas veces molesta más ahora que el día de la sesión. Los colores lucen intensos y es buen momento para la foto, porque en unos días se van a apagar. Con el método tradicional, lava con agua tibia y jabón neutro sin perfume dos o tres veces al día, seca y pon una capa fina; con película, no la toques.

Cuidados después de un tatuaje: la primera semana y la comezón

Entre el cuarto y el séptimo día la superficie empieza a pelarse como después de una quemadura de sol, y debajo el tatuaje se ve lechoso, opaco, sin vida. Es la etapa en la que todos creen que algo salió mal, y le pasa a todo el mundo: esa nube es epidermis muerta encima de la tinta y se aclara sola. Las escamas se caen en la regadera y en la ropa, a veces con tinta visible; déjalas ir y no tires de ninguna que no se haya soltado sola.

La segunda semana trae la comezón, y casi todos la recuerdan como lo peor del proceso, peor incluso que la sesión. Ayuda hidratar con constancia, porque la sequedad la alimenta; también una compresa fría sobre ropa limpia, nunca hielo directo, y dar palmaditas suaves en lugar de rascar. No ayudan los productos con perfume, las cremas anestésicas ni la fuerza de voluntad.

Al terminar esa semana casi toda la descamación ya pasó, y algunas zonas pueden verse un poco brillantes o en relieve; se asientan. Entre la tercera y la cuarta semana la superficie está cerrada: ya puedes nadar, usar bloqueador y tratarla como piel. Si alguna parte sigue inflamada, húmeda o claramente levantada a esas alturas, eso ya no entra en lo normal y merece que la vea un médico.

¿Qué crema usar en un tatuaje?

La primera respuesta es la que te indique tu tatuador, porque su hoja de cuidados está escrita para el método que usó contigo. En la farmacia lo habitual son las pomadas cicatrizantes con dexpantenol y las cremas hidratantes sin perfume, y en ambos casos la capa debe ser tan fina que la piel se vea casi mate. Si brilla, sobra: retira el exceso con una toalla de papel.

Hay un desacuerdo real que conviene conocer. La vaselina pura es un consejo de casa muy extendido y muchas pomadas para tatuaje llevan petrolato, pero la Academia Americana de Dermatología recomienda una loción o crema a base de agua y evitar los derivados del petróleo sobre la piel tatuada. El acuerdo práctico al que llegan muchos tatuadores es una capa mínima de pomada los dos o tres primeros días, mientras la piel está en carne viva, y después una crema sencilla sin fragancia.

Con el jabón pasa algo parecido: algunas hojas piden jabón antibacteriano y la dermatología prefiere uno suave y sin perfume. En lo que todos coinciden es en enjuagar por completo, usar agua tibia y no poner el tatuaje bajo el chorro directo. Deja fuera el alcohol, el agua oxigenada, los aceites perfumados y los remedios caseros, por mucho que te los recomienden.

Sol, alberca, mar y gimnasio

En clima cálido la regla más importante es el agua: nada de alberca, tina, jacuzzi, río, lago ni mar durante dos o tres semanas. Una ducha corta es necesaria; sumergirse ablanda la superficie, la pone en contacto con agua que no está limpia, y el cloro irrita una piel abierta. Si tienes vacaciones de playa, agenda el tatuaje para la vuelta.

El sol sobre una piel que sana irrita y además destiñe la tinta. Mientras cicatriza, cúbrelo con ropa holgada y no con bloqueador; cuando ya esté cerrado, ponle protector de factor 30 o más para siempre, sobre todo bajo el sol fuerte de buena parte de México y Colombia o del verano español. Es lo que más decide cómo se verá dentro de diez años.

Al día siguiente puedes moverte con normalidad, el entrenamiento en serio vuelve después de la primera semana, y nada debe estirar ni rozar justo esa zona durante dos. El problema no es el ejercicio sino el sudor, la fricción y las bacterias de los aparatos, así que manda la zona: una pantorrilla tolera una carrera al cuarto día, y la cara interna del bíceps no tolera una barra hasta que cierre.

Cuidados después de un tatuaje en el brazo, y en otras zonas

El brazo es de los sitios más agradecidos para sanar, con matices. El bíceps y la cara externa del antebrazo casi se curan solos: no se pliegan, la manga de una camiseta los cubre y llegas sin esfuerzo con la crema. Basta con no cargar peso con ese brazo una semana y llevar mangas holgadas, sin puños apretados. El codo es el difícil, porque se flexiona sin parar a lo largo de la jornada y la piel de la punta se agrieta al secarse; hidrátalo más seguido que cualquier otra zona y toma el retoque como parte normal del trabajo.

En la muñeca estorban el reloj, las pulseras y los puños de la camisa, así que quítalos dos semanas. Si la pieza ocupa la cara interna del brazo o una media manga cruza el pliegue del codo, duerme con el brazo estirado las primeras noches. Fuera del brazo, cada zona tiene su enemigo: el resorte de la ropa en la cadera y la espalda baja, los jeans en el muslo, el tirante del sostén, la mochila y el cinturón de seguridad en el pecho, y el zapato en el tobillo y el pie, que además se hinchan y agradecen tener la pierna en alto por las tardes.

Manos, dedos y palmas pierden tinta con frecuencia aunque los cuides a la perfección, porque esa piel se renueva rápido y nunca deja de usarse; ahí el retoque se planea desde el principio. La espalda no tiene nada de difícil salvo que no la ves ni la alcanzas, así que consigue quien te ayude antes de la sesión y no después.

Qué es normal y cuándo ir al médico

Lo que importa no es qué síntomas tienes sino hacia dónde van. Enrojecimiento que baja día a día, calor al tacto las primeras 48 horas, líquido claro o teñido de tinta durante uno a tres días, hinchazón en manos y pies, descamación desde el cuarto día, aspecto lechoso en las dos primeras semanas y comezón intensa en la segunda: todo eso es normal, igual que el plasma acumulado bajo una película adhesiva.

No es normal un enrojecimiento o un dolor que aumentan después del tercer día, ni una secreción espesa, turbia o con mal olor, ni un sarpullido que se extiende más allá del tatuaje, que puede ser una reacción a la tinta y no una infección. Líneas rojas que se alejan del dibujo, fiebre, escalofríos o malestar general piden ir al médico ese mismo día. Una cicatriz en relieve que crece fuera del contorno merece la visita a un dermatólogo, por un posible queloide, y las reacciones a la tinta, más frecuentes con el rojo, pueden aparecer incluso años después.

Nada de esto sustituye la hoja de cuidados de tu artista ni la opinión de un médico. Ante cualquier cosa que no encaje con lo que leíste aquí, pregúntales a ellos antes que a una guía.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en sanar un tatuaje?

La superficie cierra en dos o tres semanas; la dermis, donde vive la tinta, termina de asentarse entre los dos y los seis meses. Por eso el veredicto sobre el resultado se da a los tres meses y no antes.

¿Qué cuidados hay que tener al hacerte un tatuaje, antes de que empiece la sesión?

Llega con la zona sana, sin quemadura de sol ni irritación, y fíjate en que el artista abra agujas y cartuchos sellados frente a ti, use guantes nuevos y cubra con film la máquina y la mesa. Descansa la noche anterior, come algo antes y avisa si tomas algún medicamento.

¿Cuándo me puedo bañar después de hacerme un tatuaje?

El mismo día, en cuanto quites el plástico: una ducha corta, con agua tibia y sin el chorro encima. Lo que se evita durante dos o tres semanas es remojarlo.

¿Por qué se pela mi tatuaje y puedo quitarme las pielecitas?

Se pela porque la epidermis se deshace de la capa que dañó la aguja, y es parte normal de la curación. No ayudes: una escama arrancada antes de tiempo se lleva pigmento consigo, y esa es la causa más común de una mancha que luego hay que retocar.

Mi tatuaje sanó disparejo, ¿se arruinó?

Casi seguro que no, y casi seguro que tampoco es culpa tuya. Espera los tres meses completos, toma una foto con luz de día y vuelve con el artista que lo hizo, que tiene el esténcil, los colores y el motivo; muchos incluyen el primer retoque de su propio trabajo durante unos meses.

¿Puedo ver cómo quedará antes de hacérmelo?

Sí, y sanar es más llevadero con un tatuaje que sigues queriendo en la segunda semana. Antes de que nadie encienda una máquina, mira el diseño a tamaño real sobre una fotografía tuya con el simulador de InkCraft.

Míralo en tu piel antes de decidir

InkCraft coloca cualquiera de estos diseños sobre una foto tuya, ajustado y envuelto a la zona que elijas, para que lo juzgues antes de que sea permanente.

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