Ideas de tatuajes

Tatuajes para recordar a un ser querido fallecido

40 diseños originales de tatuajes para recordar a un ser querido dibujados para InkCraftPor Actualizado el

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Una rosa negra, una pluma o un reloj detenido pueden ser un homenaje para ti y solo un dibujo para los demás. Así funcionan muchos tatuajes para recordar a un ser querido, y esta página reúne esos símbolos con la tradición que sostiene a cada uno.

Toca cualquier diseño para verlo sobre tu propia piel en el simulador, sin registro.

¿Cuándo hacerse un tatuaje para recordar a un ser querido fallecido?

Es el único tatuaje en que el consejo de esperar suele valer la pena. El duelo transforma lo que uno quiere decir, y lo transforma deprisa durante el primer año; muchos tatuadores que hacen trabajo conmemorativo sugieren, sin presionar, dejar pasar de seis meses a un año. No porque tatuarse pronto esté mal, sino porque el duelo reciente quiere decirlo todo a la vez, y de ahí salen piezas amontonadas: retrato, fecha, frase y símbolo en una sola composición, sin aire para ninguno.

Si necesitas marcarlo ya, hay una salida intermedia: algo pequeño y sencillo ahora, una flor o una fecha bien trazada, y la pieza grande más adelante, cuando sepas qué quieres contar. Lo pequeño no gasta ni la idea ni la piel, y es difícil arrepentirse de él.

Símbolos para recordar a alguien: rosa, cuervo, pluma, reloj y perro

Un homenaje no tiene que anunciarse, y mucha gente prefiere un símbolo a un nombre con fecha, que provoca la misma pregunta cada vez que alguien lo ve. La rosa negra, que en la práctica es negro y gris, se lee como recuerdo y no como muerte. El cuervo es en buena parte del folclor europeo un mensajero entre los vivos y los muertos, más oscuro que la paloma y elegido justo por eso. La pluma es lo que deja atrás algo que se fue, una lectura que se entiende sola y que aguanta un tamaño chico.

El reloj detenido en una hora, la del nacimiento, la de la partida o la de la última llamada, guarda un momento exacto sin escribir una fecha en la piel. El ángel y la cruz hablan de la persona además de la pérdida, porque dicen algo de su fe, y la Virgen de la cuadrícula va en la misma línea. Con el perro, el retrato de una mascota sacado de una buena foto es uno de los homenajes que más llegan a los estudios, y la huella o la placa del collar son su versión pequeña.

La calavera merece una nota local. En el flash anglosajón es memento mori, un recordatorio de que todos vamos a morir, y se lleva más por los vivos que por los muertos. En México, en cambio, una calavera con flores de cempasúchil remite al Día de Muertos, cuando las familias ponen la ofrenda para recibir a los suyos, y se lee sin esfuerzo como homenaje. Si la quieres con ese sentido, pide el cempasúchil o el papel picado, porque sin ellos vuelve a ser una advertencia general.

Fechas, letra y retratos: pequeños, en el brazo, para hombre o para mujer

La letra que menos arrepentimientos deja es la de la propia persona: una línea suya escaneada de una tarjeta o de una receta, que el tatuador limpia sin volverla regular. Ninguna tipografía es tan específica, y como la escritura a mano ya es irregular, no se ve mal cuando se suaviza con los años. Las fechas en números romanos son de lo más pedido en un homenaje; sus formas rectas envejecen mejor que la cursiva, aunque también se cierran si son delgadas y miden menos de dos centímetros.

El retrato es el trabajo más difícil del oficio y el que peor perdona. La piel se mueve, el sombreado fino se abre, y una cara que se parecía el primer año puede verse sutilmente distinta al décimo, algo muy duro de llevar en un homenaje. Si lo quieres, busca a alguien que se dedique al retrato, pide ver retratos suyos cicatrizados de hace años y dale tamaño: en el antebrazo o la parte alta del brazo, una cara chica pierde la expresión antes que nada.

Para hombre o para mujer, lo que cambia es el cuerpo y no el tema. Un antebrazo con mucho vello esconde la línea finísima y pide un contorno con algo de peso; el pecho del lado del corazón es el lugar simbólico de siempre y recibe piezas medianas; la muñeca y detrás de la oreja guardan lo pequeño. Las piezas de la cuadrícula van del ilustrativo y el tradicional al puntillismo y el boceto.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto esperar para tatuarse por alguien que murió?

Muchos tatuadores con experiencia en homenajes sugieren de seis meses a un año. Si lo necesitas antes, hazte algo pequeño y simple, y guarda la idea grande para cuando lo peor del duelo haya pasado.

¿Tiene que notarse que el tatuaje es un homenaje?

No, y muchos no se notan. Una rosa negra, un cuervo o una flor concreta son homenaje para quien los lleva y un dibujo para los demás, y esa privacidad es la razón por la que tanta gente elige un símbolo y no un nombre.

¿Cómo uso la letra de mi mamá o de mi papá?

Escanea una nota o una tarjeta con buena luz, pide que el tatuador la limpie sin enderezarla y dale el tamaño suficiente para que la tinta no la cierre. Como es irregular desde el principio, se suaviza con los años sin verse mal.

¿Qué frase poner en un tatuaje en memoria?

Cuanto más corta, mejor envejece: un nombre, una fecha, «siempre conmigo» o dos palabras que esa persona decía. Las frases largas obligan a encoger la letra, y las letras chicas son lo primero que se pierde.

¿Cómo veo un retrato o una fecha en mi brazo antes de agendar?

Fotografía la zona y coloca el diseño en el simulador de InkCraft a la medida que planeas. Aleja el celular a la distancia de una conversación: si la cara o los números dejan de leerse ahí, la pieza necesita más tamaño.

Míralo en tu piel antes de decidir

InkCraft coloca cualquiera de estos diseños sobre una foto tuya, ajustado y envuelto a la zona que elijas, para que lo juzgues antes de que sea permanente.

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