Ideas de tatuajes

Tatuaje frases: ideas cortas y en latín

22 diseños originales de frases dibujados para InkCraftPor Actualizado el

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Carpe diem, amor fati, per aspera ad astra: casi todas las frases de esta serie son latinas o inglesas. En un tatuaje de frases en español, la ortografía pesa tanto como el sentido: sin su tilde, el año se convierte en otra cosa.

Toca cualquier diseño para verlo sobre tu propia piel en el simulador, sin registro.

Esta serie de 22 diseños de frases, en cifras

Estilos representados
lettering (22)
Negro y gris frente a color
91 % en negro y gris, 9 % a color
Casi siempre dibujado junto a
sol, flor, estrella, cruz

Contado sobre los 22 diseños que aparecen en esta página. Todos se dibujaron para InkCraft; ninguno está copiado ni reposteado. Puedes citar estos datos enlazando a esta página.

Qué significa un tatuaje de frases

Una frase tatuada es una oración prestada: se elige porque alguien la dijo mejor de lo que uno sabría decirla, o porque los siglos ya le dieron peso. De ahí que el latín ocupe tanto espacio en esta serie. Una expresión que lleva dos mil años en circulación, como carpe diem o amor fati, llega con la prueba de que resiste, y el latín mete una cláusula entera en dos o tres palabras, algo que sobre la piel vale oro. Casi todo lo que se ve aquí cabe en cuatro temas: resistir (per aspera ad astra, fortis fortuna adiuvat, keep going), creer (lux in tenebris, Faith over Fear y dos versículos de los Salmos), amar (omnia vincit amor, love conquers all) y vivir ahora (carpe diem, memento vivere). Cada tema lo reconoce un público distinto, y vale la pena saber cuál antes de fijar las palabras.

En español, las frases que más se tatúan suelen tener autor, y conviene saber quién es. “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar” es de Antonio Machado, de los Proverbios y cantares de Campos de Castilla. La vida es sueño es el título de la comedia de Calderón de la Barca, del siglo XVII. “Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido” cierra el Poema 20 de Neruda, publicado en 1924. Y hay trampas famosas: el poema Instantes, el que empieza diciendo que si pudiera vivir nuevamente su vida cometería más errores, circula firmado por Borges y no es suyo, como repitió durante años su viuda, María Kodama. Antes de tatuarte una cita con firma, encuéntrala en el libro, no en una imagen compartida mil veces.

El idioma decide para quién es la frase. En español la entiende cualquiera que pase a tu lado; en latín, los pocos que lo leen y los curiosos que preguntan; en inglés, en buena parte de Latinoamérica, un público intermedio que la entiende a medias. Una frase en una lengua que tú mismo no hablas es la más privada de todas, y también aquella en la que un error se cuela con más facilidad. Algunas traen además un contexto que los desconocidos reconocen: “un día a la vez” es un lema de Alcohólicos Anónimos, fundado en Akron, Ohio, en 1935, y quien pasó por un grupo la leerá así. Puede ser justo lo que buscas, una señal discreta para quien comparte la referencia, pero en cuanto alguien la reconoce la frase deja de ser solo tuya.

De dónde viene el diseño

Las palabras en la piel tienen una tradición larga en el flash: la cinta cruzada sobre un corazón o bajo una golondrina, y el HOLD FAST de los marineros, una letra por nudillo, existían mucho antes que las oraciones completas. La película La noche del cazador fijó en 1955 otra pareja de nudillos, LOVE y HATE, en las manos de Robert Mitchum. En el este de Los Ángeles, la letra chicana salió de las cárceles y de los barrios en los años setenta, hecha con una sola aguja y tinta negra, y les dio a las frases en español su caligrafía más reconocible: mayúsculas enormes cargadas de remates, la de “mi vida loca” y los apellidos sobre la espalda. Las frases latinas son mucho más viejas: Horacio escribió carpe diem en sus Odas, publicadas en el año 23 antes de Cristo, y Virgilio dejó omnia vincit amor en las Bucólicas.

Cómo elegir el tuyo

  • Cuenta las letras antes de elegir la zona. Una clavícula ofrece unos quince centímetros de línea: ahí una frase latina de tres palabras tiene letras cómodas, mientras que “esto también pasará” en una sola línea ya baja hacia lo mínimo que la piel sostiene. Las frases largas se apilan en dos o tres renglones o se mudan a la espalda, las costillas o el muslo.
  • Corta las líneas donde la frase respira al decirla en voz alta, nunca en medio de una unidad de sentido. “Caminante, no hay camino” va en un renglón y “se hace camino al andar” en el siguiente; partirla después de “hace” la deja coja. Evita que una palabra corta quede sola al final, y decide si el bloque va centrado, que se lee formal, o alineado a la izquierda, que se parece más a una página escrita a mano.
  • Revisa cada carácter contra una fuente escrita: ortografía, tildes, puntuación y, si es un versículo, la traducción, porque la Reina-Valera y la Biblia de Jerusalén no ponen las mismas palabras en el mismo salmo. En español se tatúan también los signos de apertura «¿» y «¡», que muchos tatuadores formados en inglés omiten. Y la ñ no es decoración: año y ano solo se distinguen por ella.
  • Decide quién la va a leer y desde dónde. En el antebrazo, una frase puede mirar hacia ti o hacia los demás, y cada opción queda de cabeza para el otro. El texto escrito al revés para el espejo se lee invertido para todos los demás y para ti en cualquier foto; además, la cámara frontal del celular suele mostrar la vista previa en espejo, así que una frase bien escrita puede verse al revés en una selfie y estar correcta.

Tamaño, precio y zona del cuerpo

Qué tamaño tiene y cuánto cuesta

Dos palabras en letra sencilla son una sesión corta, cerca del mínimo del estudio. El precio sube con el número de letras y con el tipo de letra a la vez: un salmo de tres renglones en cursiva enlazada, o una frase latina en gótica grabada, lleva varias veces más tiempo que dos palabras en letra de máquina de escribir, y un corazón con cinta a todo color se cobra primero como ilustración. Apilar renglones permite letras más grandes sin sumar mucho tiempo, porque el texto sigue siendo el mismo.

Dónde queda bien y cuánto duele

En la espalda, una frase larga va bien a lo largo de la columna, que duele, o en arco sobre los omóplatos, que duele menos. En el brazo, la cara interna del antebrazo es la zona clásica y la más amable. En la pierna, el costado del muslo admite un bloque de varios renglones y la pantorrilla una línea vertical. En el cuello, por los lados o en la nuca, una frase corta se ve de inmediato, se deforma al girar la cabeza y es difícil de tapar con ropa de trabajo. Los nudillos aceptan palabras de cuatro letras y se desvanecen antes que casi cualquier otra zona.

Qué preguntarle a tu tatuador

  • Que defina contigo los cortes de línea leyendo la frase en voz alta, en lugar de dejar que los decida la plantilla.
  • Que compare la ortografía, las tildes, los signos de apertura y la puntuación con la fuente escrita que tú le lleves.
  • Hacia qué lado irá la frase y si debe leerse bien para ti, para los demás o en el espejo, y que te lo muestre así en el esténcil.

Los precios cambian mucho según la ciudad y el tatuador; tómalos como duración de sesión, no como presupuesto, y cuenta con un mínimo de estudio en cualquier pieza pequeña.

Preguntas frecuentes

¿Qué frases cortas funcionan mejor en un tatuaje?

Las de dos a cuatro palabras con historia propia: carpe diem, amor fati, “esto también pasará”, “un día a la vez”. Lo breve le conviene a casi todo el mundo y no solo por el espacio, porque dos palabras se miran de un vistazo y una oración entera se lee. Una línea que vas a ver cada mañana termina siendo compañía o deja de decirte algo, así que antes de decidir escríbela donde la veas todos los días durante un mes.

¿Frase en español, en latín o en inglés?

En español la entiende cualquiera; en latín, unos pocos y los que preguntan; el inglés queda en medio. El latín es más corto, y eso ayuda en una zona pequeña, pero quédate con frases que tengan siglos de uso escrito o pide que las revise alguien que lea la lengua: el latín declina, la terminación de cada palabra depende de su función, y ahí es justo donde fallan los traductores automáticos.

¿Qué significa carpe diem de verdad?

Literalmente, “cosecha el día”, como quien arranca una fruta del árbol. Horacio lo escribió en sus Odas, y el verso sigue con quam minimum credula postero, confiando lo menos posible en el mañana. Es un consejo para aprovechar el presente más que una invitación a la imprudencia.

¿Hay frases para mujer y frases para hombre?

La frase no tiene género; la letra y la zona sí cambian cómo se ve. Una cursiva de trazo fino y una gótica de trazo pesado dicen las mismas palabras con dos voces distintas, y cada una pide un tamaño mínimo diferente, porque la gótica cierra sus huecos antes. Elige la letra por el tamaño y la zona, y la frase por lo que quieres decir.

¿La frase debe leerse bien en el espejo?

Solo si aceptas que todos los demás la verán al revés. El texto invertido se lee bien cuando te miras al espejo y mal en cualquier foto y para cualquier otra persona. Pide las dos versiones en el esténcil y decide con las dos puestas sobre la piel.

¿Cómo sé si la frase cabe en mi clavícula?

Probándola a tamaño real. En el simulador de InkCraft subes una foto de tu clavícula, tu antebrazo o tu espalda, colocas cualquiera de estas frases en 3D desde el navegador, sin abrir cuenta, y la estiras hasta que la letra más fina se lea en la pantalla. Si para eso la frase se sale de la zona, toca apilarla o cambiarla de sitio.

Míralo en tu piel antes de decidir

InkCraft coloca cualquiera de estos diseños sobre una foto tuya, ajustado y envuelto a la zona que elijas, para que lo juzgues antes de que sea permanente.

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